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Relaciones sexuales después del parto : Las 6 claves que no sabías

Relaciones sexuales después del parto : Las 6 claves que no sabías
05 Feb

¿Habéis sido padres recientemente y vuestras relaciones sexuales han cambiado? ♥♥♥ Te cuento que os está pasando y las claves para solucionarlo.

¿Habéis sido padres hace varias semanas y habéis perdido toda conexión sexual? ¿Sientes un distanciamiento de tu pareja en la parcela amorosa? ¿vuestro apetito sexual tiene una falta de sincronización total? Os recomiendo que veais el siguiente video, o leais el siguiente artículo dónde os explico que está pasando y cómo solucionarlo. No dejéis de verlo hasta el final donde os regalo un divertido juego muy terapéutico y encontraréis un video con toda la info. 

Mi nombre es Estefanía, soy enfermera especialista en enfermería de familia, y mi trabajo consiste en cuidar de la familia en sus distintos ciclos, viendo si se adaptan correctamente o no a los cambios.

El nacimiento de un bebé es una de esas etapas que requieren una gran adaptación familiar; y si estáis siendo o habéis sido hace poco papá o mamá estaréis de acuerdo conmigo en que se pone el mundo boca abajo.

Venimos de un momento en el que estábamos totalmente acomodados el uno al otro, pero nace un niño/a y no es tan sencillo como éramos 2 y ahora somos 3. Recibimos un cambio interior y empezamos a tener roles que no habíamos tenido antes: el rol de mamá y el rol de papá, que son completamente nuevos y que no habíamos experimentado con anterioridad.

Lo primero que quiero decir es ¡tranquilos! porque esto es una etapa con lo cual tiene un principio y tiene un fin. Al final no vamos a ser los antes, eso es verdad, pero terminaremos volviendo a un estado de estabilidad y armonía como del que partíamos.

Quiero deciros que además de enfermera de familia soy mamá, razón por la que os voy a hablar desde una perspectiva profesional y personal.

Las 6 claves de lo que nos está pasando

  1. Tenemos cansancio físico y psicológico muy grande. ¿Recordáis el primer día en vuestro trabajo? Ese primer día que no sabíais que se esperaba de vosotros, cuáles eran vuestras funciones, teníais que hacer cosas que no habíais hecho nunca… Esos días aunque la jornada fuera corta y fácil, llegabais a casa con una paliza. Pues eso sucede cuando adoptas un nuevo rol como el de papá o mamá, solo que 24h al día, porque normalmente al principio no perdonan ni las noches.
  2. Cambios corporales en la mujer: muchas mujeres intentan mantener la talla antes de quedar embarazadas, y al quedar embarazadas intentan controlar muy bien el peso pero no suele ser su etapa más activa y las hormonas suelen ser malas enemigas, y todo eso hace que cojan una serie de kilos durante el embarazo que distorsionan su imagen corporal habitual. Después de parir nuestro aspecto se va recuperando, pero tarda hasta un año o más en que todo tu vuelva a ser la que era. Cuando te miras al espejo no ves a la de antes y eso requiere también una asimilación y volver a auto conocerse y volver a sentirse bien con una misma.
    Además hay mujeres que deciden optar por la lactancia materna y esto puede hacer que, al principio sobre todo, salga con facilidad leche de nuestros pechos. Si bien es cierto que es algo natural, es muy incómodo en el momento de las relaciones sexuales hasta que se naturaliza porque puede cortar un poco el punto.
  3. Hay una ausencia de momentos divertidos: si por ejemplo, teníamos la costumbre después de cenar de sentarnos un rato en el sofá y ver una serie los dos juntos, ahora puede pasar que os sentéis en el sofá cuando vuestra pequeña fierecilla se quede dormida y pongáis ese capítulo que tanto os apetece y a los pocos minutos de empezar la serie nos quedemos dormidos. Así es como se van reduciendo la cantidad de momentos divertidos.
    La intimidad también se reduce. Muchas parejas tienen la cama como sitio para mantener las  relaciones sexuales, sobre todo con penetración. Por ejemplo, si haces colecho, que consiste en poner al bebe a dormir contigo en la cama, pues normalmente para que no se caigan ni por un lado ni por el otro, lo pones en medio de los dos. Cuando un día tenéis ganas de mantener relaciones,  tú le haces la seña a tu pareja (llega un momento en que reconocemos una serie de señales en nuestra pareja que nos dan a entender que tiene ganas) él te hace señas a ti; pero tenéis al bebe en medio y ¿cómo lo hacéis? Eso ya de por sí te frena… Imaginemos que estáis habilidosos ese día y conseguís pasarlo a un lado y pasar vosotros al otro. Pero lo tenéis que hacer sin hacer ruidos ni movimientos bruscos que puedan despertarlo, lo que hace que al final más que disfrutar acabéis en tensión.
  4. Aumento de las discusiones: cuando uno está reventado es lo más normal. Si encima nos meten entre cuatro paredes, viene tu suegra y te dice cómo considera que debes hacer las cosas, viene tu madre y más consejos, cada uno de la pareja intentando establecer unas normas como padre y como madre, chocáis porque hay cosas en las que no estáis de acuerdo… Al final terminamos discutiendo por la tontería más grande. Se aumentan muchísimo el número de discusiones por una serie de tensiones que se autoalimentan.
  5. Enfriamiento, no sé como acercarme: Hay algunas parejas que refieren que no saben cómo acercarse nuevamente para mantener relaciones porque hace tanto tiempo desde la última vez que no saben ni por dónde empezar. Es normal el distanciamiento entre relaciones coitales con penetración a causa de un embarazo de riesgo, por ejemplo, y de la posterior recuperación de la musculatura vaginal de la mujer en el postparto. El truco está en no limitarnos a la penetración únicamente, sino contemplar también otras actividades sexuales (caricias, abrazos, besos, masajes…)
  6. Miedo al dolor: si bien es cierto que suele recomendarse esperar al menos la cuarentena para el inicio de las relaciones sexuales, es muy frecuente encontrar parejas que no han iniciado relaciones bien pasada la misma porque ella o él no se sienten preparados por miedo al dolor propio o ajeno.
    Ese miedo va referido sobre todo a la penetración, que cómo decíamos no es ni mucho menos lo único que podemos hacer con nuestra pareja, pero que muchas personas lo evidencian como el final de una relación sexual.  Muchas veces por tratar de evitar ese final, evitamos todo lo demás, negando así todo tipo de relación sexual, de masaje, de caricias, o de beso porque la persona interpreta que se hacen buscando la penetración, por tanto su defensa es cerrarse a todo.

¿Cómo podemos revertir esta situación?

Empatía: lo principal es que nos pongamos en el lugar del otro. Partimos de la premisa de que dos personas que se quieren buscan hacerse feliz la una a la otra, con lo cual ninguno de los dos se siente cómodo en una situación de falta de sintonía de deseo sexual. Ni el que tiene más deseo ni el que tiene menos. Lo ideal para ambos sería que los dos tuvieran la misma cantidad de ganas y les apeteciera a la vez; con lo cual no hay una víctima en todo esto ni hay un vencedor, es decir, no es fácil ni para el que rechaza ni para el que se siente rechazado.

Además otra cosa que sucede es que la persona a la que le han dado una negativa de una caricia puede interpretar que le están negando todo, es decir, que rechazas su persona al completo y no sólo la parcela sexual.

Y por otra parte, la persona que se siente forzada a mantener relaciones cuando no le apetece también lo pasa muy mal; se siente violentada, forzada, invadida en su espacio íntimo. Es muy desagradable que te toque sin que te apetezca. Y lo peor es que cuantas más veces te presionan a hacer lo que no te apetece más fácil es que siga sin apetecerte.

De ahí la importancia de comprendernos mutuamente, entender tanto un papel como el contrario.

Comunicación: en este punto debemos tener mucho cuidado porque cuando acabáis de ser mamá y papá la comunicación se hace muy difícil. Estamos cansados y eso hace que nos comuniquemos algunas veces de una forma un poco brusca, por eso es importante que busquemos un momento donde de verdad estemos relajados y de verdad nos apetezca hablar, entender a la otra persona y que la otra persona nos entienda.

Debemos tratar el tema siempre desde “como me siento” , no buscamos culpables ni tratando de hacer sentir mal a la otra persona sino todo lo contrario; la actitud debe ser la de “me voy a sentar porque de verdad me apetece mucho entender cómo te estás sintiendo” . Sólo cuando yo tenga esa actitud es el momento de sentarnos;  cuando yo no quiero decir cómo me siento yo solamente, sino cuando tengo ganas de entender cómo te estás sintiendo tú.

La mayoría de las veces cuando tú escuchas cómo se está sintiendo tu pareja y la angustia que está sufriendo, lo que te apetece es quieres hacerla feliz, haciendo más fácil que ambos  encontréis un punto medio o una estrategia para solucionar vuestro problema.

Tratar el problema: aquí dependerá de cuál es la causa del mismo. Por ejemplo, si el problema es el miedo al dolor por la penetración, podéis mantener otro tipo de relaciones sexuales más basadas en caricias, y mientras tanto buscar ayuda de algún profesional como la matrona o el fisioterapeuta del suelo pélvico.

Pero algunos consejos comunes que suelen ayudar a todas las parejas son:

  1. Tener más momentos de pareja divertidos: salir a cenar o al cine cuando nos sintamos preparados para dejar a nuestro bebé con un familiar o cuidador. Esto tampoco hay que forzarlo si aún no os apetece salir sin vuestro bebé; hay que entender que es una etapa y volveremos poquito a poco a la normalidad. Pero si nos sentimos preparados podemos dejarlo con un familiar e irnos a cenar o al cine, volviendo a generar momentos de diversión que no signifiquen una relación sexual.
  2. Mas cariño y menos penetración: si nos centramos en la penetración va a ser más difícil que volvamos a encontrarnos que si por ejemplo intentamos un baño de espuma, una cena con velas, un paseo de la mano… Una serie de cosas que es más fácil que a la persona que tenga menos deseo si le apetezca.
    También podemos preguntarle a ver qué cosas le apetecen, porque seguro que hay cosas que sí quiere hacer o que le hagas.
  3. Cambiar de aires: cuando tenemos un bebé, sin darnos cuenta nos metemos entre las cuatro paredes de la casa; si nace en invierno porque hace mucho frío y si nace en verano porque hace mucho calor.
    Tendemos a resguardarnos en casa todo el día, encerrando entre cuatro paredes las visitas, el llanto del bebé y las discusiones; cual cóctel molotov. 
    Claro está, así es muy difícil tener una serie de momentos agradables. Por esto viene muy bien programar un viaje, reservar un hostalito, iros con la furgo un par de días, salir a comer fuera, dar un paseo por el parque… En definitiva, lugares donde podamos distraernos, respirar aire libre…
  4. Jugar: hay un juego que se ha puesto muy de moda. Se llama copas de la fantasía o caja de los deseos. En nuestra web puedes encontrar juegos parecidos en los que vienen escritos ya los deseos, pero este que os voy a explicar podéis hacerlo vosotros mismos muy fácilmente y es gratis.

    Es una herramienta fantástica que os puede ayudar en este momento. Consiste en coger un folio de color amarillo y otro de color verde (los colores son orientativos).

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    Los cortamos en pequeños cuadraditos y cada uno coge un color, y anota en los folios cuadrados sus deseos.

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    Los metemos en cajitas, vasos o copas y nos las intercambiamos. De tal manera que al final tú tendrás la cajita con los deseos de tu pareja y tu pareja tendrá los tuyos.

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    Cada semana, cogeréis en secreto un papel de la caja y prepararéis para vuestra pareja uno de sus deseos. De esta forma tú tendrás la ilusión de estar preparando algo para tu pareja y tu pareja tendrá la ilusión de estar preparando algo para ti.

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    IMPORTANTE: Debes pensar muy bien qué poner y estar segur@ de que te apetece porque tu pareja lo hará para ti. Este juego es un acierto seguro.

    Si te ha gustado este artículo y crees que puede veniros bien te animo a compartirlo con tu pareja.

 

 

 

 

 



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